Howard Marks, uno de los inversores más respetados del mundo, es claro sobre lo que se puede y no se puede hacer: no podemos predecir el futuro, pero sí podemos saber dónde estamos en el ciclo. Y saber dónde estamos cambia las probabilidades.
El péndulo
Marks describe al mercado como un péndulo que oscila entre el miedo y la euforia, y que rara vez se detiene en el punto de “valor justo” del medio. Casi siempre está yendo hacia un extremo o volviendo del otro. El error clásico es confundir la posición del péndulo con lo normal: cuando todos son optimistas, parece que la fiesta no termina más.
El riesgo está donde no se siente
Acá está la gran paradoja de Marks: el riesgo es más alto justo cuando menos se percibe. En la euforia, con todos comprando y los precios por las nubes, la gente se siente segura —y es cuando más peligro hay—. En el pánico, con todos vendiendo, la gente se siente aterrada —y es cuando aparecen las mejores oportunidades—. Comprar cuando otros tienen miedo y ser prudente cuando otros festejan es incómodo por definición.
La valuación como termómetro
Una forma de medir de qué lado del péndulo estamos es la valuación de largo plazo, como el CAPE (el P/E ajustado por ciclo de Shiller). No sirve para el timing de corto plazo, pero sí como brújula: cuando el mercado está caro en términos históricos, los retornos esperados a diez años son más bajos. Es la humildad que Bogle y Marks comparten: pagar caro baja tu retorno futuro, aunque el precio siga subiendo un tiempo más.
Marks lo resume así: no se trata de saber qué va a pasar, sino de entender las probabilidades. Cuando el péndulo está en un extremo, no sabés cuándo vuelve, pero sabés que las chances están en tu contra o a tu favor. — idea de The Most Important Thing, H. Marks
Dónde lo ves
El Régimen de Mercado y el Termómetro incorporan estas señales de sentimiento (VIX, Fear & Greed) y valuación (CAPE) para ubicarte en el ciclo sin que tengas que adivinar.