Podés elegir la acción más fuerte del mercado, con el mejor RS y el Trend Template perfecto, y aun así perder plata —si el mercado general está cayendo. William O’Neil lo consideraba tan importante que lo puso como una letra de CAN SLIM: la M, de Market Direction.
Tres de cada cuatro
La observación de O’Neil, tras décadas estudiando ganadores, es contundente: alrededor de tres de cada cuatro acciones siguen la dirección del mercado general. Cuando el índice sube, la marea levanta casi todos los barcos; cuando baja, hunde hasta a los buenos. Pelear contra eso —comprar fuerza en plena tendencia bajista— es remar contra la corriente.
No pelees contra la cinta
Es la misma sabiduría que Jesse Livermore repetía hace un siglo: no discutas con la cinta, seguila. El mercado no te debe una explicación; si está bajando, la probabilidad de que tu compra funcione cae, por buena que sea la empresa. La humildad de aceptar la dirección general antes que la propia opinión es lo que distingue al operador que dura.
Cómo se mide la dirección
La regla más simple y robusta: el mercado está alcista mientras el S&P 500 se mantiene por encima de su media de 200 ruedas; bajista cuando la pierde y empieza a hacer mínimos descendentes. No hace falta adivinar techos ni pisos exactos: alcanza con saber de qué lado de esa línea estás.
O’Neil era terminante: la mayoría de los inversores ignora la dirección del mercado y se concentra solo en la acción. Es el error más caro: primero mirá el mercado, después la acción. — idea de la “M” de CAN SLIM, W. O’Neil
Dónde lo ves
Nuestra herramienta Régimen de Mercado automatiza esta lectura y le suma otras señales. En los próximos artículos vemos la mirada de ciclos de Howard Marks y cómo el semáforo junta todo en un color.